CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?
CONOCERNOS, es un libro de consulta, para que quien sufra de una enfermedad pueda averiguar de una manera sencilla y rápida la verdadera causa emocional de su problema.Pueden adquirirlo en papel y también en versión digital (Kindle) a la derecha.

18 septiembre 2016

VARICES (Conflictos emocionales que pueden causarlas)


Venas que se dilatan y se vuelven tortuosas. Afectan mayormente a las venas de las piernas.
Conflicto de desvalorización, separación y mancha. 
Conflicto de separación del hogar: "Estoy fuera de casa". "Estoy atrapado en una situación". "Quiero volver a casa" o "No puedo volver a casa".
Conflicto de mancha: "Hay demasiadas cosas que limpiar en esta familia". Responde a suciedad que queremos esconder.
Conflicto sexual sumado a un conflicto de no querer o no poder volver al nido (al hogar).
Las varices también pueden expresar que nos sentimos sobrecargados y con exceso de trabajo. Es posible que tengamos la tendencia a hacernos cargo de todo, que tengamos muchas labores por hacer (lavar, planchar, cocinar, limpiar la casa, cuidar a los nietos, etc.) que nos resultan pesadas, tediosas y que además, sentimos una gran preocupación si no las realizamos. Para colmo, nuestro  marido no nos ayuda, nos trata mal y somos nosotras las que debemos de atenderle, para que no se enfade. ¡Nos encantaría salir corriendo de aquí, pero no lo hacemos!
Sumado a esto, está el hecho de que todo lo que hacemos, lo hacemos por deber, sin alegría.
“Me siento ahogado en ésta familia”. ““Nunca me siento en paz, en casa”. “Estoy atrapado en una situación”. “Soy la sirvienta de la casa”. “Ya me cansé de cuidar a mis nietos”. “Ya me harté de vivir con mi esposo”.
Con las varices queremos expresar que necesitamos más tiempo para nosotros, que deseamos más tiempo libre, que queremos más libertad en nuestra vida, porque carecemos de ello.
Del mismo modo, puede indicar que nuestro trabajo no nos gusta o incluso, nos fastidia; pero continuamos haciéndolo porque somos de esas personas que se obligan a permanecer en una situación aunque la odien.

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21 agosto 2016

BAZO (Conflictos emocionales que pueden afectarle)


El bazo está situado en la base del pulmón izquierdo. Es un centro de distribución de energía y juega un papel muy importante dentro del sistema inmunitario; transforma la sangre, destruye los glóbulos rojos usados y fabrica nuevos.
A nivel espiritual ejerce la función de central de comunicación y toda la energía que se genera por medio de ejercicios destinados a ampliar la conciencia, como la meditación, pasa a través de él.
Por lo tanto, en el plano físico el bazo se encarga de aumentar nuestras defensas y a nivel espiritual nos procura protección, confianza  y seguridad.
Conflicto de desvalorización en la familia. Humillación, sentirse sin ningún apoyo dentro de la familia.
Conflicto de miedo a perder la sangre (real o simbólica=familia) o a morir en un “baño de sangre”.
Conflicto de desvalorización de sí mismo por ineptitud al combate a causa de un sangrado por herida, llaga, transfusión (el cerebro no distingue la pérdida de sangre por herida o por transfusión), o también por conflicto de diagnóstico en un cáncer de sangre. “Siento que no pertenezco a esta familia”. “Siento que mi sangre (real o simbólica) no es demasiado buena”.  “Mi familia se deshace”. “Soy un miedoso incapaz de pelearme”. “No tengo suficiente sangre”. “Me falta sangre en las venas”. “Miedo a la falta de sangre”. 
Psicológicamente el bazo se debilita cuando vivimos la vida de un modo demasiado razonable, con excesivo respeto a las reglas y una gran necesidad de ajustarnos a las normas.
No hay lugar para el placer y la diversión, carecemos de esa alegría que tanto necesitamos. Vivimos muy preocupados por la familia, o por nuestros asuntos profesionales y materiales y nos obsesiona enormemente el miedo a fallar, a no saber, el miedo a no estar a la altura de las circunstancias. Obsesiones, tendencia a obsesionarse.
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Joman Romero

17 julio 2016

DEPRESIÓN (Conflictos emocionales que pueden causarla)


Alteración de la conciencia, la percepción y la conducta que se caracteriza por sentimientos de tristeza, descorazonamiento y apatía. Está ligada a un drama personal ya sea este consciente o inconsciente.
La depresión frecuentemente se relaciona con el hecho de quererse “quitar la presión” de los dramas con los que cargamos en nuestra vida, por eso hacemos una –de- presión. Es la manifestación pasiva de la agresividad no expresada hacia uno mismo.
Conflicto de identidad más conflicto de territorio, desvalorización y culpabilidad. En algunas mujeres, conflicto de frustración sexual enmascarada, en el que la sexualidad es vivida como un territorio, “es mío”.  
Se manifiesta cuando una persona sufre dos conflictos muy importantes. Por un lado padece un conflicto de identidad o no reconocimiento y al mismo tiempo sufre un conflicto de contrariedad en el territorio. La persona se encuentra detenida, inmovilizada, por su incapacidad para tomar decisiones. El sentido biológico de la depresión es el de dejarla paralizada, en espera, para darle tiempo a tomar las decisiones que necesita, para reencontrarse y emprender de nuevo su camino. Ejemplo: la señora X ha perdido la identidad, como madre, ante sus hijas. Se han rebelado, le faltan al respeto, no la tienen en cuenta y no la reconocen. Por su parte, su marido, es el que organiza su territorio, en todos los aspectos y la subestima.
Depresión endógena: Su causa puede hallarse en historias relacionadas con el clan o de proyecto sentido, duelos no realizados, responsabilidades sobre dramas no asumidas. Pérdidas económicas, dramas amorosos, muertes, abandonos, etc.
Depresión reactiva: Surge como consecuencia de un hecho traumático preciso. Las personas que sufren esta depresión se desvalorizan de gran manera. El conflicto está bastante claro pues aparecen los síntomas en los seis meses posteriores al gran shock.
Depresión post-parto: En el momento del parto pasamos de mujer a madre. Perdemos un tipo  de vida, a la vez que afrontamos una tarea nueva que puede asustarnos y desvalorizarnos.
Conflicto de separación con nuestra madre y conflicto de sentirnos desprotegida. Generamos un miedo a nuestro nuevo rol. Seguramente tengamos algo pendiente con nuestra madre o contra nuestro padre, que no se sintieron capaces en su momento o, tal vez, nos sintamos separada de ellos. 
Del mismo modo, la ilusión por el mañana, la esperanza de un futuro prometedor, el entusiasmo por todas las grandes cosas que aún están por llegar...dinero, poder, felicidad, etc.; alcanzar todo esto, nos motiva  enormemente.
El presente es miserable pero lo desterramos y nos olvidamos de él gracias a los sueños que tenemos depositados en el mañana, todos nuestros anhelos se colmarán en el futuro. Pero, pasa el tiempo y la realización de nuestros sueños nunca se hace realidad.
¡Nos sentimos desesperados y desesperanzados!
La ilusión nos motivaba, pero ahora nos hemos quedado sin fuerzas. 
La depresión es un estado de agotamiento energético. Hemos perdido el sentido de la vida, no aceptamos el presente ni nuestras condiciones de vida; nos auto culpamos  o culpamos a algo o a alguien, juzgamos y criticamos.
Estamos motivados por la negatividad, que mina aún más nuestras energías.
Nuestra capacidad para reír ha desaparecido, sentimos falta de amor y de autoestima, hemos perdido interés por el trabajo, las relaciones, la comida, el sexo, las aficiones, etc.; por todo lo que nos rodea. Ni siquiera podemos dormir.
Rechazamos nuestras responsabilidades, nos escondemos ante los deberes y las dificultades, porque nos sentimos impotentes e incapaces de tomar decisiones, de movernos o de actuar y además, no queremos pedir ayuda ni queremos ayudarnos; preferimos que sean las circunstancias o los demás quienes cambien. Sólo nos apetece dormir y no hacer nada. Nos declaramos en huelga de la vida.
Éste estado de desesperación se puede manifestar en individuos materialistas que han estado durante la mayor parte de su vida persiguiendo logros materiales, que han conseguido todo lo alcanzable, pero ahora no pueden disfrutar de nada porque en el afán de acaparar riqueza, poder, reconocimiento, etc. se han perdido a sí mismos y no tienen ninguna razón por la que vivir, interiormente se sienten vacíos.
También pueden caer en una depresión profunda, aquellas personas que tuvieron durante la niñez algún conflicto con su progenitor de sexo contrario. De algún modo han podido sentir el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o haber sido tratado con indiferencia o falta de respecto por parte del padre o de la madre y aún conserva en su interior, el dolor, el rencor y sobre todo la ira, que le produjo ese hecho.
Como se siente impotente para expresar la ira por miedo a perder el apoyo y el amor, ahora se mueve dentro de esta negatividad y la única alternativa que encuentra es proyectarla en su cónyuge.
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03 julio 2016

VENAS (Conflictos emocionales que pueden afectarles)


La sangre (familia, clan) transita por las venas en su camino de retorno; una vez compartido nuestro amor, regresa al corazón (casa) con el amor que ha recibido de nuestro entorno.
Los problemas venosos indican que nos resulta difícil aceptar o recibir la vida, el amor y la alegría  y permitirle un espacio en nuestro interior.
Asimismo puede significar que estamos viviendo un conflicto de desvalorización, con respecto a no ser capaz de asumir, manejar, solucionar, alguna situación en la familia. “No soy capaz de cargar esta cruz”. “Tengo que limpiar la sangre sucia de la familia”.
Necrosis en las venas: Afecta principalmente a las piernas y nos habla de una desvalorización  propia, una desvalorización que percibimos en nosotros.
Conflicto de tener las "piernas atadas", "pies de plomo".
Tenemos la sensación de que "algo" o "alguien" nos ata, que no queremos o querríamos hacer; se trata como de un impedimento para que hagamos algo o dejemos de hacerlo. Estamos como “atrapados en una situación”.
Ejemplos:
- Mujer que desea una vida profesional plena y un embarazo inesperado se lo impide.
- Mujer que desea trabajar, pero al casarse, su marido se opone.
- Hombre que desea viajar para estudiar, pero su familia no se lo permite.
Conflicto de no poder volver al hogar por algo feo que me espera. "No puedo volver a mi casa, el centro del territorio familiar”.
En las venas periféricas debemos sumar un conflicto de abandono.
Las piernas son el reflejo de nuestra movilidad en la vida, en nuestras relaciones. Nos expresan que estamos decepcionados porque nos hemos implicado mucho en la vida, en la familia y nos sentimos insatisfechos debido a que hemos  recibido muy poco en proporción a lo que hemos dado. Hay una falta de retorno de la vida, de la familia, etc.
Estamos disgustados y cansados, ya que lo que hemos vivido nos parece sombrío, sin pasión y sin alegría.

Tenemos un sentimiento de impotencia y una sensación de no saber cómo vivir nuestros deseos y nuestras ansias de felicidad.



07 junio 2016

CEREBRO (Conflictos emocionales que pueden afectarle)



El cerebro es el órgano mas importante del cuerpo humano, por eso es también el mejor protegido, por una cubierta ósea y un colchón líquido que lo resguarda de daños directos. Es el ordenador personal, el centro de mando, el que da ordenes a los músculos, a las palabras y a los actos, y es también el que dirige el complejo mecanismo del cuerpo humano. Aunque muchas de las funciones orgánicas que realiza (circulación sanguínea, digestión, respiración, etc.) las haga de un modo inconsciente. El cerebro demanda, recibe y gestiona la información proveniente del exterior, recibida por los sentidos, y de la proveniente del interior captada por las fibras sensitivas que informan del estado o función de cada órgano. Centraliza y almacena y hace circular los datos por el individuo, lo que le permite existir, relacionarse y evolucionar en su entorno.
Del mismo modo que la naturaleza se encarga de proteger al cerebro, los seres humanos también debemos resguardar nuestra individualidad, lo que realmente somos. Al igual que el cerebro dirige al resto del cuerpo nosotros debemos dirigir nuestra vida en concordancia con lo que somos  y evitar dejarnos influenciar o tratar de convertirnos en lo que los demás esperan de nosotros.
Los problemas cerebrales surgen en aquellas personas demasiado influenciables y receptivas que se encuentran viviendo situaciones externas que le producen gran confusión o bien se enfrentan a algún cambio en su vida, que le ha hecho perder sus puntos de referencia. Es como si tuvieran la sensación de haber perdido las riendas de su propia vida y de no ser ellos mismos.
Otros problemas cerebrales son la señal de que  nuestra relación con la vida esta basada sobre la razón y la lógica. Queremos resolverlo y comprenderlo todo desde nuestra parte “consciente”, por mediación del pensamiento puro.
No permitimos que nuestros sentimientos nos influyan o nos perturben, bien sea porque nos producen miedo, porque no nos satisfacen, o, sencillamente, porque no le encontramos ninguna utilidad.
Sólo le damos importancia a la eficacia de la lógica racional y al razonamiento, pero nos olvidamos que la vida es impredecible, insegura, cualquier circunstancia es probable y por supuesto, muy poco racional.
Esta tendencia a pasarlo todo bajo el filtro de la razón, implica la necesidad de “tener razón” siempre y, huir del error, de las equivocaciones, ya que se consideran una debilidad.
Las personas con desequilibrios cerebrales manifiestan una gran dificultad para cambiar de ideas y de manera de pensar, para dejar espacio al placer y al disfrute de las cosas sencillas de la vida.
Los tumores cerebrales suelen aparecer en personas “distraídas”, ausentes, que están en las nubes, secretistas, acostumbradas a la negación, endurecidas. El tumor casi siempre traduce una desvalorización intelectual. Conflicto de falta de capacidad intelectual para afrontar un problema. Ha ocurrido un hecho dramático en la vida de la persona que le obliga a tener que encontrar una solución más allá de sus capacidades intelectuales habituales. “Debo encontrar una solución intelectual más allá de mis posibilidades”. “Soy demasiado tonto, pero debo superarlo”.
Conflicto de desvalorización ante el padre. 
En muchos casos se trata de golpes emocionales vinculados a una situación o a una persona a la que ama mucho y la que le ha hecho sufrir demasiado.
Glioma: Conflicto intelectual sumado a un conflicto de abandono.
Accidente cerebro vascular: Conflicto intelectual.
“Conflicto por pérdida de territorio intelectual”.
“Dejo de combatir, de luchar, ya no busco solución”.
Hemiplejia: Conflicto de gran impotencia.  Gran conflicto motor. Sin suficiente fuerza para luchar, impedir al otro actuar sobre mí o impedir el desplazamiento.
Conflicto de sentirse traicionado en la familia, sin poder soportar la presión del clan.
Conflicto de haber sido criado por dos madres.
Conflicto de haber sido partido por la mitad. Una mitad ha muerto o ha desaparecido. O de haber perdido la mitad, partido (media naranja). Memoria de un acto que no quiero repetir y me paraliza. Relacionado con algo que muere. “Mi padre o mi abuelo formó parte de un pelotón de ejecución”.  
Apoplejía: Conflicto de culpa. Un trombo impide la irrigación de una parte del cerebro que se ve afectada por un poder que no podemos controlar.
Conflicto: Debo parar de combatir intelectualmente (rendición intelectual). Pérdida en el territorio intelectual.
Conflicto de no poder enfrentar algo o alguien intelectualmente.
Infarto cerebral: Igual que la apoplejía, con un conflicto de pérdida de territorio intelectual. Tiene la función de alejarnos de una lucha, batalla o confrontación.
Ictus: Conflicto de culpa, desvalorización intelectual  y preocupación familiar. 
Conflicto de culpa con resistencia a algo que a la vez es necesario. Siempre en relación a un esfuerzo intelectual inútil o que no hemos realizado.
Conflicto de desvalorización intelectual con pérdida de territorio en algo de vital importancia (de vida o muerte) y en relación a alguien de la familia.
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23 mayo 2016

CROHN, enfermedad de: (Conflictos emocionales que pueden causarla)


La enfermedad de Crohn es una afección crónica autoinmune en la cual el sistema inmunológico del individuo ataca su propio intestino produciendo inflamación.
Frecuentemente la parte afectada es el íleon o tramo final del intestino delgado, aunque la enfermedad puede aparecer en cualquier lugar del tracto digestivo.
Cuando aparece este síntoma la persona está viviendo un conflicto emocional en el cual siente miedo a perder su identidad. Este síntoma es la consecuencia de situaciones muy sucias, muy bajas, muy desagradables, muy cochinas y despreciables vividas desde hace ya algún tiempo dentro del ámbito familiar (muchas veces relacionado con el padre) o laboral. Suele ser muy común en casos de constante bullying escolar y/o laboral. Igualmente lo pueden presentar personas que han sido traicionadas.
Necesariamente existe un miedo real a morir, a no poder hablar, a no poder expresar lo que sucede. Unido a un permanente sentimiento de carencia material o afectiva. Si la persona es joven, siente que no puede contárselo a nadie de su familia  porque podrían llegar a culparla a ella. Si es una persona mayor, siente que debe resistir para no perder el empleo o la ganancia económica.
-“No me siento”. -“No sirvo para nada”. -“Me desprecio”. -“Esto me ha sido usurpado de un modo despreciable”.
La persona siente que no puede digerir la presa, el bocado y además no encuentra la salida, para la porquería.
Esta enfermedad suele afectar a personas muy estresadas, muy presionadas en el mundo laboral y que deben soportar muchas órdenes y exigencias. Como no se valoran a si mismos, se dejan dominar, lo cual le subleva enormemente, pero no saben ponerse en su lugar por miedo a disgustar a los otros. Tienen miedo de no estar a la altura de lo que los demás esperan de ellos.
También pueden padecer ileítis aquellas personas que se sienten rechazadas por los demás y como rebeldía rechazan todo y a todos.
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(Véase intestinos)



Joman Romero


11 mayo 2016

TIROIDES (Conflictos emocionales que pueden afectarla)


La tiroides es una glándula neuroendocrina que pesa entre 15 y 30 gramos y está formada por dos lóbulos en forma de mariposa situados a ambos lados de la tráquea. Participa en la producción de hormonas, especialmente la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3).
Estas hormonas regulan el metabolismo basal, afectan al crecimiento y al grado de funcionalidad de otros sistemas del organismo. Es a través de estas hormonas que la tiroides realiza una de sus principales funciones, gestionar la velocidad del metabolismo; es decir, que produce hormonas que lo aceleran, haciendo ir más rápido al corazón, la digestión… o ralentizan el metabolismo, si se para o se reduce la producción de estas hormonas.
La tiroides, representa simbólicamente el reloj biológico del cuerpo, y siempre tendrá relación con conflictos relacionados con "tiempo".
Me siento sobrepasado por los acontecimientos. No puedo llevar el ritmo ante todo lo que me está sucediendo. Tengo un conflicto de urgencia. Tengo un conflicto de no poder tomar algo que es mío.
Vivido en femenino (mujeres diestras u hombres zurdos): Tener problemas en la tiroides indica que estoy enfrentando un miedo de frente, me siento impotente para resolver lo que se viene.
Vivido en masculino (mujeres zurdas u hombres diestros): No presentaré problemas en la tiroides, sino en los ganglios.
"A pesar de tener esto casi seguro, lo puedo perder". "No soy lo suficientemente rápido para conseguir tal cosa". "¿Cuándo llegará mi turno?"
Afecta a personas que sienten que nunca pueden hacer lo que ellos realmente desean, sumado al hecho de que tienen oculto un sentimiento de estar siendo humillados o bien de que lo que ellos hacen es humillante.
Lóbulo derecho: Conflicto de no poder atrapar el pedazo suficientemente rápido.
Lóbulo izquierdo: Conflicto de no poder deshacerse del pedazo lo suficientemente rápido. “No puedo actuar suficientemente rápido”. Conflicto de sentirse sobrepasado por los acontecimientos (en el sentido de tiempo, urgencia). O porqué hay varios hechos que necesitan ser atendidos con urgencia.
Conflicto de no poder atrapar algo vital que nos es inalcanzable. “A pesar de tener esto casi seguro, lo puedo perder”. “No soy lo suficientemente rápido para conseguir tal cosa”. ¿Cuándo llegará mi turno?
Tiroides-Canales Excretores: Conflicto de impotencia: “Estoy atado de pies y manos y no puedo actuar ante algo urgente”. “Hay que hacer algo y nadie hace nada”.
Conflicto de miedo frontal frente a un peligro, un ataque, con un componente de no poder dar la alerta, o de indignarse, pero quedándose en el territorio cuando llega el peligro.
Miedo a luchar y sentirse impotente: “No se puede superar el obstáculo.  Esperar siempre al último momento para hacer algo y darse cuenta entonces de que no lo conseguiremos.
Miedo a afrontar los problemas. Miedo a tener que luchar y sentirse impotente. “¿Acaso nadie puede hacer nada rápido?”. 
Tiroides - tejido folicular: No puedo conseguir o atrapar a la presa, al bocado, etc. soy lento. (La presa puede ser un novio, un ascenso, un puesto de trabajo, etc.).
Carcinoma anaplásico: Estar perdiendo el lugar en el mundo. La única opción que parece factible es morir rápido.
Carcinoma folicular: Conflicto de tener que proteger (rápidamente) a los míos porque el peligro está dentro de casa.
Carcinoma medular: Conflicto de desvalorización por no haber sido lo suficientemente rápido para salvarse o salvar a alguien de una destrucción.

Carcinoma papilar: Necesidad de huir ante el peligro de forma rápida (solución femenina).  
Bocio y bocio multinodular: Nos sentimos impotentes, atados de pies y manos. Alguien debería hacer algo pero nadie hace nada. Siempre espero hasta el final para actuar. Siento que la vida o algo o alguien me ahorca.
Miedo al estrangulamiento; cada nódulo corresponde a un conflicto. “Quiere moverse, pero no puede”. “Necesidad de actuar rápido ante una situación peligrosa y no hacer nada”. “Deberíamos haber actuado con rapidez y no hicimos nada”. Por ejemplo: una niña se cae y se golpea la cabeza, los padres únicamente la consuelan, horas más tarde entra en coma.
En caso de bocio multinodular, con zonas calientes y zonas frías, la mente está en conflicto activo frente a determinados acontecimientos cotidianos. Se encuentra en fase de solución para otros acontecimientos pasados.
Enfermedad de Hashimoto: Hipotiroidismo autoinmune. Hay enfermedades autoinmunes que afectan a la tiroides y en este caso seguimos encontrando el mismo resentir del hipotiroidismo, porque las enfermedades autoinmunes destruyen la glándula y pueden fabricar menos cantidad de hormona.
Fase de estrés del conflicto de impotencia.
“Nací en unas circunstancias que pasaron con demasiada rapidez”. Chica que a los once meses de haber nacido, su madre dio a luz a un hermano. Su hermano nació demasiado pronto. Hubiera deseado parar el tiempo para poder disfrutar más de la atención de los padres.
“Siento que a mi hermano mayor lo quieren más que a mí y quiero haber nacido antes para que me quieran más y para conseguirlo, autodestruyo mi tiroides”.
Chica adolescente se queja, en su casa, porque se ve obligada a hacer rápido la limpieza de su habitación antes de marcharse al instituto y ella se niega.
“Tengo derecho a existir a condición de que el tiempo se ralentice”.
Paratiroides: Sus hormonas son la calcitonina y la parathormona. El calcio acelera determinados procesos biológicos vitales. “Conflicto de “no hacer lo suficiente”.
“No consigo hacer lo que hace falta para atrapar el pedazo”. “Quiero obtener el pedazo rápido y escupirlo”. “Quiero apartarme de ello rápido, escupirlo”. “No puedo escupirle a la cara”. “Quiero construirme” (calcio).
“Mis padres me quieren someter; me cuesta encontrar el equilibrio (fosfocálcico) entre mis padres y yo”.
Tiroides – cáncer: Conflicto de sentirse sobrepasado por los acontecimientos. Conflicto de urgencia. Conflicto de no ser lo suficientemente rápido para poder atrapar el pedazo, o aún teniendo el “pedazo” en la boca, no estoy seguro de tragarlo.
Deseamos sentirnos más firme en lo que somos o hacemos. Sentirnos sin apoyo. Deseo de ser fuerte y sólido.
“Tengo las manos atadas y no puedo hacer nada” o “habría que hacer algo urgentemente, pero nadie hace nada”.
 “No me siento lo suficientemente sólido a nivel de mi estructura”.
“Necesito ser fuerte, necesito que me sostengan, pero no tengo a nadie que lo haga". "Necesito apoyo y no lo tengo”.
El cáncer siempre se trata de un conflicto de larga duración y que consideramos de vital importancia. 
Las personas con problemas de tiroides, sienten que nunca pueden hacer lo que ellos realmente desean. Ocultan un sentimiento de estar siendo humillados o bien piensan que lo que hacen es humillante.
(Véase hipotiroidismo, hipertiroidismo)
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Joman Romero

Cómo trascender el ego, abandonar la negatividad y disolver la inconsciencia


05 mayo 2016

AGORAFOBIA (Conflictos emocionales que pueden causarla)


La agorafobia viene de las palabras griegas Agora (que significa plaza pública) y Phobus (temor). Es el pánico a los espacios abiertos y a los lugares públicos.
Se trata de un conflicto de útero.
“Estoy bien en el vientre de mi madre, pero percibo un gran peligro fuera”. Ambiente familiar conflictivo.  Existe un exceso de responsabilidad en los agorafóbicos. Durante el aprendizaje de la vida (la infancia) tuvieron que responsabilizarse en demasía de algo o de alguna persona (normalmente la madre).
“No me meto en situaciones que no puedo controlar”.
“Si pasa algo, nadie va a poder ayudarme”.
“Salir fuera, estar ahí fuera, es peligroso”.
Conflicto de dependencia con la madre.
Fuerte crítica hacia la madre.
Es necesario hablar con la mamá y averiguar qué es lo que ella estaba sintiendo durante su embarazo.
Cortar los lazos de dependencia de la madre.
Miedo inconsciente a la muerte y a la locura.

Conflictos relacionados con el frío. Una muerte en el frío o a causa del frío. O alguien atrapado por el frío. 




27 abril 2016

¿QUÉ ES EL ZEN?

Para entender la filosofía Zen es imprescindible comprender el budismo y algunas de las principales religiones orientales.

El Budismo tiene el objetivo de que todos los seres sean felices. No busca la salvación de sus almas, como la mayoría de las religiones monoteístas, sino que intenta apartar el sufrimiento de la vida.
Para ello, Buda indagó sobre la raíz del dolor.
Todos estamos condenados a sufrir. ¿Por qué? Básicamente porque todo se acaba, porque estamos en un mundo en que todo es perecedero. La vejez, la enfermedad, la muerte, estamos continuamente expuestos a ellas y son la principal causa del dolor.
Para huir de él, nos aferramos a los momentos de alegría, pero éstos reportan aún más sufrimiento cuando acaban.
La idea que mantiene el budismo es que atarse a este mundo sólo produce dolor. Por ello debemos buscar la iluminación: comprender que este mundo es ficticio, que vivimos rodeados de apariencias y somos nosotros los que decidimos creerlas ciertas. 

Existe un mundo imperecedero. Es donde están nuestras almas antes de llegar a la Tierra y donde vuelven a ir cuando morimos.
En ese mundo, la felicidad es auténtica, porque no tiene fin.
Por lo tanto, se ha de llegar a un estado que nos permita ver el universo en su totalidad y sirva para que seamos conscientes que todo lo que damos por cierto no es nada más que apariencia. 

Todos nuestros actos tienen una reacción. Es la ley del karma. Y nosotros tenemos que equilibrar la balanza.
Volveremos de nuevo a la Tierra para saldar las deudas kármicas de nuestra anterior existencia. Pero al vivir de nuevo, crearemos más karma y por tanto tendremos que volver de nuevo. Y así sucesivamente.
La única forma de acabar con todo esto es escapar a la ley del karma, pero no es fácil.
El único camino es dejar de sentir las emociones que forman parte de las apariencias. No sentir rabia, ni ira, ni envidia, ni alegría, ni dolor… Comprender que todo esto son sólo engaños que no nos permiten evolucionar a un estado superior de conciencia. Sólo así, según el Budismo, se podrá acceder al Nirvana, un estado en que nos libraríamos de la cadena de reencarnaciones y formaríamos parte de todo el universo.
En el Budismo, el Nirvana supone la aniquilación, la destrucción de la individualidad, que es la única forma de acabar con el sufrimiento. La única fuente que procura la felicidad absoluta.
En el Budismo no existe el concepto de pecado. No hay nada que esté bien o mal, porque así lo mande un Ser Supremo. Cada cual busca la felicidad de la forma que puede.
Dañar a los demás es perjudicial, porque incrementa el karma negativo, y es una forma de hacernos daño a nosotros mismos.
Alcanzar la Iluminación, ese estado que nos permite ver el mundo tal y como es y prescindir de las apariencias, no es un camino fácil. Para ello, es necesaria la meditación, que es la única forma de abstraerse de lo que nos rodea y conectar con nuestra verdadera naturaleza.
El Budismo es la religión más individualista. Cada uno busca su propia iluminación, y como mucho, puede compartir sus conocimientos con otros que también ansíen llegar a este estado.
Al pensar en el Budismo, la imagen que nos viene a la mente es la de monjes asiáticos, con la cabeza rapada, el manto rojo, meditando largas horas en busca de la verdad absoluta. Sin embargo, el Zen rompe completamente con este concepto.
En la filosofía Zen, no hay necesidad de retirarse del mundanal ruido, no es necesario renunciar a todo, se puede vivir el día a día de forma mística para conseguir la paz de espíritu.
El Zen es la disciplina de la Iluminación, y es que ése es su único objetivo.
Los seguidores del Zen no teorizan sobre el origen y el final del mundo, no se dejan llevar por la metafísica, no es necesario recitar sutras, ni dedicar horas a la meditación, ésta se puede llevar a cabo en cada una de las acciones cotidianas.
La espiritualidad no es una renuncia al quehacer diario.
El Zen se practica en la cotidianidad. Es una filosofía aplicable a cualquier tipo de vida, esto es lo que hace que sea una filosofía mucho más mística que ninguna otra, ya que no separa lo divino de lo humano, sino que convierte a cada acción humana en una forma de trascender y, por tanto, de encontrar la Iluminación.
En el Zen, no se impone un camino o una serie de preceptos que el hombre deba cumplir. Casi todas las religiones tienen un objetivo y una razón para alcanzarlo: ser buenos para no ir al infierno, llegar a la iluminación para dejar de sufrir… Esto no ocurre en el Zen. 
El Zen es la búsqueda de la espiritualidad por la espiritualidad.
La naturaleza del ser humano es ya pura y elevada, por tanto, volver a ella implica liberarnos de todas las apariencias impuestas y regresar a un estado originario.
La Iluminación es un estado que ya tenemos de salida y no se trata de hacer grandes sacrificios para acceder a ella. 
El Zen apenas tiene normas y preceptos que se tengan que seguir al pie de la letra, es una doctrina muy libre.
La meditación es una de las formas de encontrar el camino hacia la iluminación, por eso el Zen desarrolla muchas técnicas en este sentido. No se trata de una imposición, sino de una recomendación.
La iluminación se puede alcanzar desde cualquier camino, cada uno tendrá que encontrar el propio para llegar a este estado de liberación del sufrimiento.

Es imposible encontrar un escrito que explique cómo se ha de vivir según el Zen, pues esto sería una contradicción en sí mismo. Una filosofía libre no tiene mandatos. 
El Zen se ha ido transmitiendo a lo largo de los siglos a través de maestros a sus discípulos. No se ha de intelectualizar lo místico, sino que se ha de vivir.
No sirve el estudiar libros sagrados, el conocimiento llega gracias al ejercicio de la intuición.
Los maestros del Zen no dan largas explicaciones teóricas, sino que plantean a sus alumnos situaciones que sirven para que ellos desarrollen su intuición.
El Zen es una experiencia vivida, no pensada.
El Zen intenta que se consiga la paz interior, ese estado mental en que no se fuerza nada, sino que todo fluye de forma natural. Por tanto sería contradictorio que para alcanzarlo uno tuviera que hacer un sobreesfuerzo intelectual.

El maestro del Zen apunta directamente a la mente del alumno. Éste alcanza el estado de Buda desde su propia naturaleza y no desde la reflexión intelectual.


12 abril 2016

DIABETES (Conflictos emocionales que pueden causarla)


La diabetes es una enfermedad que consiste en la incapacidad del cuerpo para aprovechar la glucosa (azúcar) ingerida, lo que provoca que ésta permanezca en la sangre en cantidades superiores a las normales.
A la larga tener en la sangre un nivel de glucosa elevado puede derivar en complicaciones que dañan distintas partes de nuestro organismo, fundamentalmente, los riñones, los ojos, los nervios de las extremidades, el corazón y los vasos sanguíneos.
La diabetes consiste, por tanto, en la elevación de la cantidad de glucosa en la sangre y ocurre porque en el cuerpo de la persona disminuye o no existe la secreción de la insulina, que es una hormona producida por el páncreas, y que se encarga de absorber la glucosa que hay en la sangre e introducirla en las células; a su vez éstas la utilizan como fuente de energía.
Si no hay insulina, la glucosa no puede penetrar en las células y se queda en el torrente sanguíneo, siendo eliminada más tarde con la orina. El exceso de azúcar en la sangre provoca un exceso de azúcar en la orina, lo que conlleva una sensación de amargura interna en cuanto se elimina ese dulzor.
Simbólicamente el azúcar representa la dulzura, el regalo, la amabilidad, la prueba de amor y de reconocimiento, tiene un vínculo maternal.
La presencia excesiva de azúcar en la sangre indica que tenemos dificultad en gestionar, en vivir o en obtener dulzura en nuestra vida.
La diabetes expresa un conflicto emocional de resistencia (aguantar o soportar una situación o una persona durante mucho tiempo) y de preparación para el combate.  La persona está frecuentemente ante un peligro y por tanto tiene que estar lista para el combate, como para la huida, teniendo el azúcar listo en la sangre para que sea utilizado por los músculos cuando se dé algunas de esas dos opciones.
“Debo resistir porque hay un peligro”.  “Me resisto a actuar”. “Me da miedo pasar a la acción”. “Me lo pienso todo tanto que al final no hago nada”.
El paciente está listo para la acción, pero no pasa a realizar el acto.
Conflicto de miedo más resistencia a la mirada de alguien o de algo que nos produce temor, rechazo, contrariedad, injusticia, etc.
Miedo a que nos ocurra algo a lo que querríamos poder resistirnos (a una intervención quirúrgica, a un aborto, a sentirnos empujado a hacer algo horrible, a vernos obligado a hacer algo en contra de nuestra voluntad, etc.).
¿A qué se resiste el diabético?
Al disgusto, a la contrariedad permanente, a lo repugnante, a lo injusto, al rechazo (como ocurre a los inmigrantes), al desempleo, a la quiebra de un negocio, a la violencia, al amor no correspondido, etc.
Es frecuente encontrar, en algunos diabéticos,  la sensación de ser vigilados y perseguidos, ya sea porque eso está ocurriendo en realidad o porque se imaginan que eso sucede.
Hay diabéticos que, inconscientemente, se hacen obesos para crearse una protección ante las agresiones que está recibiendo o recibió, o para no ser objeto de deseo, por el maltrato sexual o la  violación sufrida: “mejor pongo feo mi cuerpo para que los otros no me deseen y no me violen…me resisto”.
Por otra parte la palabra diabetes viene del griego: dia: “a través”, betes: “correr”: “correr a través de”: haciendo alusión a la abundante orina que se produce en el diabético, arrastrada por el azúcar.
Pero, su otro significado es: día: “cortado en dos”. Beth: “casa”: “la casa está dividida en dos”, se ha producido un conflicto de separación en la familia:
“Resisto a la separación y al rechazo que me hacen, es injusto”.
“Me siento excluido afectivamente, separado de la casa (trabajo, familia, etc.)”.
“Es injusto, yo estoy en el exterior y la dulzura está en el interior”.
“Es repugnante lo que me han hecho, los otros se quedan en casa".
“Mi cuerpo es mi casa. Mi país y mi tierra es una extensión de mi cuerpo. Cuando otras personas entran en mi casa, no me toleran o no los tolero, me aíslo o me aíslan. Entonces: RESISTO”.
“Mi pareja ya no me quiere, pero yo me resisto a dejarla”.
“Me excluyeron de la herencia”.
Conflicto de ¡se acabó la dulzura!
La insulina representa a la autoridad. Conflicto activo de resistencia a la autoridad abusiva que hace cosas repugnantes. Existe cierta noción de impotencia muscular o psíquica puesto que hay un enfrentamiento con una autoridad (país, policía, padre, etc.) al que “me resisto”.
"Quiero dulzura pero recibo tortura".
"Me enfrento a la autoridad, no puedo resistirme".
El azúcar simboliza la dulzura, la ternura, el amor:
"La ternura es peligrosa para mí".
"No quiero que entre el amor dentro de mí".
"El amor es tóxico, peligroso (han podido sufrir tocamientos sexuales, o experiencias con familiares que te quieren, pero que te maltratan física o psicológicamente, etc.)".
Diabetes insípida (Eliminar líquido peligroso): En una situación de supervivencia ligada a la madre (o parte femenina), hay que deshacerse de un “veneno” real o simbólico inoculado en nosotros (palabras muy duras que manchan en una memoria o conflicto de clan). 
El diabético es una persona que generalmente tuvo una infancia difícil con los padres o al menos con alguno de ellos.
Puede tratarse de un progenitor que se mostraba con excesiva autoridad (exceso de reglas y de normas) y, en consecuencia, falto de dulzura. Rechazaba todas sus ideas o deseos y tenía que actuar conforme a lo que él le ordenaba. Estas vivencias le han provocado un enorme rencor y, sobre todo, le ha dolido mucho el hecho de no haber sido reconocido. Semejantes experiencias carentes de cariño, de ternura, determinaron un carácter triste y amargado que en ocasiones ocultan detrás de un sentido del humor exagerado.
Las personas con diabetes tienen un afán no reconocido de realización amorosa.
Al diabético le cuesta mucho entregarse, es incapaz de aceptar, de asimilar y de abrirse al placer y al amor, porque no se creen merecedores.
Puede llegar a pensar que no le quiere nadie, lo que podría dar origen a la ira y el resentimiento.
Le gustaría recibir amor, pero no se permite mostrar su necesidad, no se atreve a buscarlo activamente:
"No, gracias, no debo tomar azúcar".
El amor y lo dulce tienen una estrecha relación.
Es posible que se esté ahogando en un mar de dulzor, convencido de que es incapaz de aprovechar la menor parte del azúcar que contiene.
No se sienten valorados ni apreciados. Son personas muy emotivas, trabajadoras y serviciales, pero con muchas expectativas: siempre están esperando algo a cambio de lo que hacen; dar esperando recibir.
Albergan muchos deseos y no solo para sí misma, sino también para sus seres queridos. Sin embargo pueden ponerse muy celosos cuando alguien posee más que ellos o sentirse culpable, si lo que desea para los demás no se manifiesta.
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