CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?
CONOCERNOS, es un libro de consulta, para que quien sufra de una enfermedad pueda averiguar de una manera sencilla y rápida la verdadera causa emocional de su problema.Pueden adquirirlo en papel y también en versión digital (Kindle) a la derecha.

15 febrero 2018

FIEBRE O TEMPERATURA, Conflictos emocionales que pueden causarla:


Fiebre: “La fiebre puede revelar cierta gravedad del mal, pero no daña, sino al contrario, se defiende de él y debe en principio respetarse. Es como el barómetro que anuncia el mal tiempo, pero no arreglamos nada quitándolo o, rompiendo el barómetro”. Autor: Dr. Letamendi – catedrático de medicina.

Se le llama fiebre a un aumento anormal de la temperatura corporal.
La fiebre tiene la función de proporcionar o restituir la temperatura adecuada al momento. La fiebre siempre viene a recuperar el calor perdido.
Conflicto relacionado con la pérdida de calor humano.
Cuando una persona presenta fiebre significa que siente una gran cólera tras un conflicto de separación con el calor, por no "tener el calor necesario o falta de calor humano".
Del mismo modo puede ocurrir después de una decepción porque algo no resultó como hubiéramos deseado.

“Espero el calor que no llega, acabo por proporcionármelo yo mismo”.

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20 enero 2018

TRANSGENERACIONAL: haciendo consciente la mente inconsciente.

 El estudio transgeneracional no es una “terapia” en el sentido estricto de la palabra, sino más bien un trabajo de toma de conciencia que nos permite comprender los elementos del pasado que han contribuido a nuestro desarrollo y formación, así como al establecimiento de nuestro sistema de creencias. Ya desde la década de los 1970 los terapeutas comenzaron a interesarse por la influencia que el linaje tiene sobre el individuo. Profesionales como Anne Schützenberger, Maria Torok, Nicolas Abraham o Pollock redescubrieron algo que muchas otras culturas nunca olvidaron: el inconsciente familiar interactúa con el inconsciente personal.
Con el fin de comprender los fundamentos del estudio transgeneracional es indispensable que revisemos nuestra concepción lineal del tiempo y nos deshagamos de los conceptos propios del pasado, el presente y el futuro. Para el inconsciente únicamente existe el presente, el ahora; todo sucede en un eterno ahora. Así, deberemos ser capaces de concebirnos a nosotros mismos dentro de la visión lineal del tiempo (pasado, presente, futuro) a la vez que en la intemporalidad del perpetuo presente.
El estudio de nuestro árbol genealógico nos ayuda a entender la naturaleza familiar o ancestral de nuestras relaciones. Nos lleva a descubrir las dinámicas y patrones que generan identificaciones e implicaciones de una generación a la siguiente y que repercuten de forma adversa sobre nuestra vida. La observación y análisis de nuestras raíces es un ejercicio verdaderamente sanador. En la escuela se nos enseña la historia de nuestro país y de nuestra cultura, pero no se suele prestar atención alguna a nuestra historia familiar.
El estudio transgeneracional parte de la premisa de que ciertos patrones de conducta inconscientes se transmiten de generación en generación, lo que en muchas ocasiones constituye un enorme obstáculo en el proceso de autorrealización de una persona. De ahí que sea indispensable el estudio del árbol genealógico si deseamos tomar conciencia de nuestra herencia inconsciente.
Transgeneracional y Ciencia
Aplicada a nuestra vida cotidiana, la física cuántica nos ofrece la posibilidad de desarrollar una manera creativa de pensar, una estrategia diferente de hacer frente a los problemas. El simple hecho de observar (procesar lo que vemos también implica un componente emocional) determina la realidad objetiva, puesto que derivada de esta observación cada partícula deberá elegir un camino u otro. Estamos afectando a ese mundo objetivo, externo a nosotros, usando únicamente nuestra percepción y nuestros pensamientos.
La física cuántica nos proporciona la prueba definitiva de que es posible modificar la información contenida en la mente inconsciente. Como hemos visto, el entrelazamiento cuántico ignora el espacio-tiempo, por lo que los conceptos de pasado, presente y futuro son constructos puramente mentales. En realidad, la información se encuentra en un presente, en un eterno ahora, y se manifiesta por medio del subconsciente en el presente. Así, la información grabada en la mente inconsciente relativa a los traumas de la infancia, las vivencias experimentadas durante el embarazo y las experiencias vitales de nuestros ancestros están vivas en nosotros en un eterno presente. Es por eso que hemos de trasladarnos a ese teórico pasado del que continuamente emana información para transformarla. No somos víctimas de nuestra herencia ni de nuestras experiencias: tenemos un papel activo en la construcción de nuestra realidad.
Una de las principales bases científicas del estudio transgeneracional es la epigenética conductual. Esta disciplina postula que las experiencias de las personas no desaparecen, sino que se adhieren a ellas bajo la forma de un residuo molecular que se fija al material genético. Esto no significa que el ADN se modifique, sino que los aspectos psicológicos y conductuales de una persona (los que están sujetos a una regulación química, como en el caso de la depresión, que produce el desequilibrio de determinados neurotransmisores) pueden ser transmitidos a la descendencia. Estos residuos moleculares son, entre otros, los grupos metilo, los cuales pueden llegar a replicarse junto con el ADN durante numerosas generaciones. De acuerdo con la epigenética conductual, las experiencias traumáticas vividas en el pasado, o las de nuestros antepasados recientes, dejan marcadores moleculares que se fijan al ADN.
Estudios sobre la herencia epigenética
Uno de los estudios más esclarecedores es el estudio realizado por el equipo de Rachel Yehuda (Hospital Monte Sinai, Nueva York) acerca de los efectos a largo plazo del Holocausto. Estudiaron genéticamente a 32 hombres y mujeres judios internados en campos de concentración nazis, que habían presenciado o experimentado torturas o habían tenido que esconderse durante la Segunda Guerra Mundial. Además, estudiaron a su descendencia, la cual demostró una probabilidad aumentada de padecer trastornos de estrés en comparación con las familias judías que vivieron fuera de Europa durante el Holocausto.
El equipo de Yehuda descubrió que el estrés crónico vivido por los padres, transmitido a su vez por estos a su descendencia, se debe a una menor producción de una hormona que ayuda a eliminar el cortisol (la hormona del estrés) del organismo; se trata de un mecanismo de adaptación al estrés continuado para incrementar las probabilidades de supervivencia. Esta estrategia fue útil para la generación que vivió el Holocausto, pero no lo es para las siguientes generaciones.
Mindfulness: la conciencia de ser consciente.
La pregunta que cabe responder ahora es, ¿qué podemos hacer para mitigar o transformar estas respuestas inconscientes de nuestro organismo? No cabe duda de que existen infinidad de técnicas y abordajes que pueden ayudarnos en esta tarea, aunque todos ellos (los que son eficaces de verdad) tienen algo en común: tomar conciencia y aceptar el origen emocional de nuestros conflictos o enfermedades.
Hace tiempo que se descubrió que la meditación puede desencadenar cambios genéticos y mentales, e incluso propiciar cambios a nivel molecular. Lo que se propone con los ejercicios de Mindfulness es alcanzar la coherencia corazón-cerebro para reconocer, observar y acceder a estados emocionales específicos que permitan desencadenar una respuesta natural del sistema nervioso autónomo. Estos ejercicios, basados en la atención plena y la respiración, son cruciales para navegar por nuestros estados interiores. Con práctica, esta nueva conciencia evoca un estado meditativo que regula de forma natural el sistema nervioso autónomo (encargado, entre otras funciones, de la respuesta al estrés o los procesos curativos). Será esta regulación del sistema nervioso autónomo la que calme el sistema límbico y la amígdala (centro de la experiencia emocional).
Fuentes: Artículo CBCRadio/

23 diciembre 2017

ANSIEDAD-ANGUSTIA (Conflictos emocionales que pueden causarla)



Término que designa el temor ante un peligro que se avecina, ya sea éste real o imaginado. Sensación de miedo al futuro, a lo que puede venir o pasar, por falta de control de éste.
La angustia es un miedo sin motivo aparente que se manifiesta en aquellas personas que desconfían del proceso de la vida. El angustiado es rodeado por una nube de miedo que le aísla, le limita y le provoca un sentimiento de separación.
Conflicto de desvalorización, limitación, impotencia e incapacidad para afrontar algo.  En realidad la angustia es un síntoma que esconde otra emoción, otro conflicto realmente importante pero que no ha salido a la superficie y es el que debemos buscar. Intentar solucionar la angustia como si se tratase de una enfermedad no sirve para nada.
La palabra “angustia” de angosto, significa estrechez, falta de amplitud. Las causas externas que con mayor frecuencia se consideran como desencadenantes de la angustia son: el abandono, la soledad, el fracaso, el rechazo, la guerra, etc.; pero sin lugar a dudas, la verdadera causa se encuentra en la personalidad, en la cerrazón mental, en la falta de amplitud del pensamiento, en la incapacidad de vivir desde el centro emocional cualquier cosa que esté ocurriendo, en un sentimiento de separación exagerado.
La angustia en el ser humano denota una falta de confianza, (por eso tiene la tendencia a retroceder cuando se le presenta un obstáculo), de valoración, de autoestima y de amor a sí mismo. En algunos casos, la angustia delata un egoísmo exacerbado.
Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:...


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20 noviembre 2017

OBSTÁCULOS QUE DIFICULTAN O IMPIDEN LA SANACIÓN


¿Estamos abiertos a la sanación? ¿Queremos realmente sanarnos?
Para comenzar el proceso de sanación debemos indagar en nuestro interior para averiguar si existe alguna resistencia inconsciente que nos impida acceder a ella. No es una tarea exenta de dificultades, por el contrario, se necesita un gran coraje, fortaleza y honestidad.
Detrás de una enfermedad puede haber razones ocultas, motivaciones, efectos secundarios “positivos” que nos proporcionan una recompensa y nos alejan de la sanación.
Hay personas que prefieren hacer uso de los medicamentos o, incluso, de la cirugía antes que afrontar e integrar su odio o realizar un cambio en su vida.
A veces se puede utilizar la enfermedad como medio para obtener mayor atención o afecto.
También se puede convertir en una excelente escusa para poder evadirnos de las responsabilidades o exigencias del momento y, disponer de la libertad que nos proporciona para dedicarnos a realizar cosas que en momentos de salud serían impensables, como por ejemplo: marcharnos unos días de vacaciones, visitar a los amigos, etc.
Asimismo el malestar se puede convertir en nuestro compañero y no estamos dispuestos a afrontar el vacío que podemos experimentar en caso de que nos abandone.
Del mismo modo podemos utilizar la enfermedad como recurso para culpar a alguien de algo que nos ha hecho; incluso también puede ser una forma de autocastigo.
Por otra parte la duda representa un gran inconveniente para acceder al estado de bienestar.
En primer lugar, el paciente puede tener duda del sistema y no creer en los principios de la terapia psicosomática porque difiere de las normas establecidas por la medicina ortodoxa. Ante ésta situación la persona necesita reflexionar acerca de su antiguo sistema de creencias y abrirse a otras posibilidades.
En segundo lugar, el paciente puede dudar de sí mismo. Percepciones como: (“lo que me ocurre es demasiado grave”, “no tengo suficiente fuerza o valor”, “estoy solo para afrontar esto”, etc.) pueden imposibilitar su sanación. Debemos tener la certeza absoluta de que nos vamos a sanar.
Para determinar si, de alguna forma, nos resistimos a la sanación podemos observar cuál es nuestra primera reacción cuando enfermamos.
¿Negamos los síntomas? “No estoy realmente enfermo”.
¿Nos ponemos a la defensiva? “No fue culpa mía. Debió ser que algo me sentó mal”.
¿Le quitamos importancia? “No es realmente grave”.
¿Nos distraemos? “Hay cosas más importantes que tengo que hacer antes de intentar curarme de ésta enfermedad”.
Si seguimos algunas de estas pautas, podemos estar seguros de que no trascenderemos la enfermedad.
Para hallar la propia razón oculta podemos preguntarnos:
¿Queremos estar bien? ¿Somos realmente capaces de vernos desprovistos de nuestro malestar? ¿Podemos imaginarnos en una situación de bienestar?
¿Qué sentimos en esa situación? ¿Estamos dispuestos a renunciar a la recompensa de estar enfermos? ¿Podría lograr lo mismo sin necesidad de esta enfermedad?

Esta indagación debemos hacerla de un modo tranquilo y relajado, llegando a lo más profundo de nuestro interior y siendo muy honesto y sincero con aquello que  encontremos. Para superar los obstáculos que hemos creado, en primer lugar debemos admitir su existencia.

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Joman Romero

06 noviembre 2017

TIMO, Conflictos emocionales que pueden afectarle:




Órgano glandular endocrino de gran actividad en la infancia y el crecimiento. Situado en la parte inferior del cuello sobre el mediastino anterior. Su nombre en griego, “thýmos”, significa energía vital.
Es la glándula principal del sistema inmunológico y su función es la del desarrollo y maduración de linfocitos T.
Conflicto de defensa dentro de la familia.
Conflicto de negarse a aceptar el crecimiento, negativa a madurar.
Necesitar continuamente la protección de mamá para sobrevivir.
El amor y el odio lo afectan profundamente. Esta glándula crece cuando estamos alegres y se encoje cuando estamos estresados y aún más cuando nos enfermamos.


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